Hasta ahora hemos hablado de los riesgos que implica la publicación de contenidos y de cómo este miedo puede generar una renuencia al uso de las TIC de manera amplia en la actualidad, pero debemos tener en cuenta la oportunidad que la tendencia de seguridad basada en el riesgo ofrece. Del surgimiento de la nube pública, se han generado servicios comunitarios, privados e inclusive híbridos, que de manera paulatina han desplazado la inversión en infraestructura propia, gracias al crecimiento del sentimiento de confianza en la tercerización de los servicios.
El
crecimiento escalonado y el desligarse de la necesidad de llevar a cabo tareas
de mantenimiento y actualización de plataformas, en conjunto con la protección
de datos, son los pilares de la migración de servicios y responsabilidades
desde las empresas hacia los proveedores de servicios en la nube. Es mediante
el lograr proveer un entorno digital especializado que ofrezca calidad,
economía y seguridad, que esta alternativa se torna en una opción viable para
pequeñas, medianas y grandes empresas. Lo que empezó con el correo electrónico,
ha derivado en cosas tan complejas como el alojamiento de aplicaciones Oracle,
SAP, Dynamics, etc.
El
desarrollo de tecnologías de virtualización ha permitido un mejor uso de los
recursos de hardware, así como ha permitido desarrollar ambientes de bajo costo
a gran escala. La evolución de estas infraestructuras ha alcanzado un nivel de
madurez suficiente para satisfacer las necesidades de procesamiento de los
clientes y ofreciendo la oportunidad de ofrecer estos servicios a cualquier
rincón del planeta. De manera paralela, este crecimiento globalizado ha
permitido entender y desarrollar estrategias de seguridad que contrarresten las
amenazas existentes en el mundo virtual. “La nube” ha dejado de ser un concepto
abstracto, para convertirse en un mundo real, con riesgos reales y por lo
tanto, con oportunidades de crecimiento y mejora continua.
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